sábado, 25 de septiembre de 2010

Opinión

Una cruda bicentenaria.
Por Anabel Hernández
La Vanguardia

Millones de pesos quemados en unos cuantos minutos, y falta de transparencia entre otras cosas, son las consecuencias del festejo patrio que dejó a muchos con mal sabor de boca.

La pirotecnia fue ruidosa, la pólvora terminó en niebla. Al final, hay poca transparencia, y el ambiente huele mal. El espectáculo fue testificar la facilidad con la que se quemaron millones de pesos de nuestros impuestos. Y cuando en su momento se les pidieron cuentas, cínicamente respondieron desde el gobie rno de Felipe Calderón que “por seguridad nacional”, la información sobre los costos de la colosal borrachera estará reservada por 12 años.

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