¿El país más democrático?
Andrés Serrano
Resulta paradójico lo divulgado la semana pasada por el National Security Archive de la Universidad George Washington, respecto a la existencia, en la administración del gobierno de Estados Unidos, que tienen más de una década pasando de una dependencia a otra, sin que ninguna autoridad obligue a una pronta respuesta.
Es paradójico este asunto, porque la Unión Americana siempre ha enaltecido su vocación democrática, pero en los hechos, solo demuestra una cosa: que la burocracia es la que tiene los hilos del poder y que nada ni nadie podrá cambiarla.
Uno podría congratularse y enarbolar los resultados que se obtuvieron en México al aprobarse las leyes de acceso a la información pública tanto en el ámbito federal como en los estados, pues las autoridades están obligadas a entregar la información en determinado plazo, lo que podría impulsarse como un verdadero triunfo para la democracia y quienes la apoyan.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en México, pues los funcionarios obligados han encontrado recovecos en las normatividades para negarse a entregar la información, al grado de argumentar que la información no existe, pero en sus catálogos de información pública la tienen registrada.
Otros sujetos obligados han recurrido a la autoridad federal para solicitar la protección y así no entregar la información. Qué lastima que se tengan estos gobernantes y más aún, que como ciudadanos seamos omisos ante este tipo de situaciones para organizarnos y exigir el cumplimiento de la ley.
Tiempos difíciles y oscuros se acercan, pero confiamos que el año 2012 sea de un verdadero acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas, como confía la presidenta consejera del IFAI.